Desde el 2010 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado a la obesidad como la epidemia del siglo XXI y según datos publicados por la misma organización, esta se ha triplicado en todo el mundo desde 1975.  Del mismo modo, datos de la Encuesta Europea de Salud estiman que en España el 53% de la población está por encima de su peso, dentro de este porcentaje 36% tiene sobrepeso y el 17% padece de obesidad. 

 

Para tratar la obesidad mórbida, la opción que la mayoría de cirujanos recomiendan es la cirugía bariátrica, una intervención en la cual se reduce el tamaño y la capacidad del estómago. Cabe destacar que se considera obesidad mórbida cuando la persona posee un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor de 39 y ha intentado bajar de peso utilizando métodos alternativos sin obtener resultados. En una cirugía bariátrica intervienen varios especialistas además del cirujano, en este artículo explicaremos cual es el rol de los psicólogos y nutricionistas dentro de esta área, los cuales son fundamentales para el éxito o fracaso de la intervención.

Antes de pasar por una cirugía de reducción de estómago el paciente debe someterse a varias pruebas para ser considerado como apto. En primer lugar, el psicólogo debe determinar cuáles fueron los factores que influyeron en el desarrollo de la obesidad del paciente y se debe comprobar que la persona ha intentado bajar de peso con métodos alternativos como dietas y ejercicio. Además, es fundamental realizar una evaluación completa para determinar sus capacidades de llevar a cabo cambios en su estilo de vida, si está dispueto a seguir las indicaciones de los médicos, si padece de un transtorno alimenticio o psicológico, su grado de motivación y si tiene un grupo de apoyo durante el programa.

El psicólogo o psiquiatra también debe preparar psicológicamente al paciente para los cambios que se aproximan y ayudarlo a tener expectativas reales para el post operatorio, ya que no se trata de una cirugía estética en donde se obtienen resultados inmediatos, sino de un proceso largo que requiere la total cooperación del paciente. Con frecuencia el sobrepeso y la obesidad están asociados con transtornos psicólogicos como; depresión y ansiedad, por ello las evaluaciones psicológicas son fundamentales, tanto antes como después de la cirugía. Si el paciente es capaz de seguir las indicaciones del equipo médico, las probabilidades de obtener resultados positivos son muy altas, sin embargo existen casos en los que el paciente abandona el programa por su falta de motivación.

Por otro lado, la nutricionista tiene uno de los papeles más importantes, ya que la dieta que siga el paciente antes y después de la cirugía será un factor clave a la hora de obtener los resultados.  La nutricionista es la responsable de asesorar y guiar al paciente durante esta nueva etapa. Es importante que previamente se lleve a cabo una evaluación nutricional del paciente, para conocer si tiene alergias o es intolerante a ciertos tipos de alimentos, de esta manera la nutricionista podrá crear una dieta personalizada que ajuste a las necesidades del paciente y lograr mantenerla a largo plazo.

Se recomienda también que el paciente siga una dieta pre operatoria con el fin de bajar algunos kilos para disminuir las probabilidades de tener complicaciones durante la cirugía y que el cambio de hábitos alimenticios no sea tan brusco. Después de la cirugía el paciente deberá asistir a controles con la nutricionista, quien especificará la frecuencia y duración de las mismas. De esta manera, se hará un seguimiento de los progresos para determinar si la dieta está surgiendo efecto. A partir de las visitas, la nutricionista evaluará si el paciente está comprometido con el programa y tiene la voluntad de seguir con el programa.

 

                                                       

Sara Crivilles Mas                                                                           Laia Fontane Francia

Especialidad: Psiquiatría                                                              Especialidad: Nutricionista